LA COLUMNA DE LOS CLANDESTINOS X: BAR PUERTO DE MAZATLÁN


Ubicado en la calle Guajardo, casi esquina con Miguel Hidalgo en el Centro Histórico de San Luis Potosí, se encuentra este bar tradicional de la vida popular potosina. Para mucha de la gente joven de menos de 25 años que me lee ahora le sonará desconocido este bar, y si lo conocen seguramente habrán escuchado infinidad de malas críticas. Seré franco, el Puerto de Mazatlán no es ni de cerca un bar como Pócimas o la Chopería, no encontrarás una clientela fresa y tampoco esperes instalaciones de calidad. Se trata de una locación muy sencilla, con mal olor y una asistencia que podríamos clasificar de clase media baja. No podría esperarse demasiado teniendo el domicilio tan cerca del Mercado Hidalgo, las calle de la Alhondiga o Reforma. Es una zona de cuidado, sí, pero si conoces la prudencia y no eres ostentoso puedes ir a pasar una tarde cómoda y sin complicaciones de inseguridad. Teniendo en cuenta todo esto, te llamará la atención la razón por la que he incluido este bar en la columna de los clandestinos: precisamente por su clandestinidad y su relación con la comunidad de gays y trans. Aclaro que no se trata de un lugar de ambiente, adentro no tocan música electrónica o circuit, y es que la mayor parte de la gente que va al Puerto son bugas de clase obrera, rancheros, y por supuesto, los deseados chacales.

En otros años el Puerto de Mazatlán era un lugar para curarse la cruda, para iniciar la fiesta o para irte a tomar una cerveza a mediodía, no importaba si eras gay o vestida y que la mayor parte de la gente ahí no tuviera nada que ver con el ambiente. Ahora más bien el Puerto de Mazatlán ha quedado en el olvido, seguramente por la proliferación de las apps de ligue y las redes sociales que facilitan el cotorreo, así como los espacios netamente LGBT que hay en la ciudad, tales como antros, saunas, cibers o cuartos oscuros.

Sin embargo el Puerto no pasa de moda para algunos del club que siguen yendo a invitarle la cerveza a un chacalito a cambio de un momento de privacidad. La cacería en toda su expresión. Su clandestinidad no se debe a que sea un espacio fuera de la ley, sino al modo de encontrar sexo. Se acude aquí para encontrar a algún hombre de apariencia heterosexual que te haga el jale, y todo esto sucede en un espacio que podría catalogarse de mala muerte. Pero claro, si no asistes no puedes juzgar, hay que vivir la experiencia del Puerto de Mazatlán, teniendo tu propia opinión sabrás si regresas o no. Encontrarás muchachos jóvenes, hombres maduros y hasta viejitos. Si te gusta la carne nacional y quieres un mayate de piel morena, cuerpo delgado pero curtido por el trabajo, alivianados (pero también pasados de lanza) y acostumbrado a coger como buey y a lo güey a cambio de una compensación económica o en especie, llámese alcohol, aquí vas a encontrarlo. Eso sí, no hay seguridad de que ligues a la primera o cada tarde que vayas, hay que agarrarle el modo, saber a qué horas hay más chacal y con quién puede haber jale.

Las mejores horas para ir al Puerto son de 12 del día a 5 de la tarde, horas en que los trabajadores se dan tiempo de ir a tomarse unas cervezas, solos o con amistades. El bar cierra a las 12:00am, relativamente temprano. No lo recomiendo de noche porque acude gente en plan de pasarla con amistades cercanas, hay presencia de mujeres, se llena más y por tanto es casi imposible entablar conversación con algún chacal al que le hayas echado el ojo. Y aunque muchos de ellos ya saben a lo que vas, seguramente se sentirán cohibidos con la presencia de tanta gente y quizá conocidos. En las fechas de quincena suele haber mayor concurrencia en el Puerto, pero recuerda que lo que muchos chacalitos quieren es que tú les pagues la cerveza. Es un lugar barato, por si tienes la duda.

Como dicen las críticas que he visto en los grupos de Facebook o en foros de internet, alguna ocasión vas a ver a chicas trans, a comunidad gay madura e incluso a sexo servidoras. Incluso puede incomodarte la atmosfera, nunca falta el cliente ahogado en alcohol. Con ellos no suele haber interacción, si llegas, tomas tu mesa y bebes tranquilo vas a pasarte una tarde tranquila, y quizá, si tienes suerte y sabes calentarle la cabeza a un chacal, vas a llevártelo a alguno de los hoteles económicos que proliferan por esas calles. No te recomiendo llevar nunca cosas de valor, no es que clasifique a los asistentes como ladrones, pero nunca está demás la seguridad. Tampoco vayas nervioso o demasiado tímido, si lo que quieres es cazar, deberás mostrarte más sociable.


No es un lugar para cualquiera, la mayoría de los chicos de ahora rehúyen de estos sitios por temor o vergüenza a ser vistos en esta clase de bares, o a relacionarse con esta gente. Es por eso, que más que invitarlos a visitar el Puerto de Mazatlán, los invitó a que vivan el ambiente de San Luis según sus gustos personales, si lo tuyo es lo fresa y lo seguro  siempre está el Grindr o el antro, pero si te gusta experimentar, conocer y correr el riesgo de adentrarte en la zona clandestina del ligue gay de la ciudad, algún día puedes darte una vuelta al Puerto. Ya no será lo que era antes, pero sigue existiendo el modo de encontrar mayate. Incluso, juzgaría positivo el hecho de que se haya reducido la presencia de gente de ambiente en el bar, porque así el cotorreo es más franco, sin la comitiva de gays liosos que suelen quemar la convivencia.

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