CÓMO DAR UN BESO NEGRO


La preparación para dar un beso negro tiene que ver con estar a gusto con la pareja. Asegúrate de que haya una comunicación abierta. No seas tímido al hacerle preguntas. Claro que podría ser un poco difícil de decir ¿se siente bien? mientras le lames el culo, pero al final ambos estarán felices.

En cuanto al pasivo, el que recibe el beso negro también invierte el mismo trabajo de preparación que utiliza el que lo da. Si quieres asegurarte de que estás verdaderamente limpio  incluso puedes usar toallitas de bebé. Tengo algunos amigos que incluso se ponen un poco de polvos para que tenga un mejor sabor. No parece tan bueno como endulzar una taza de té, pero supongo que te deja un buen sabor de boca.

Lo más importante es la preparación, si no te tomas un tiempo para ducharte antes del encuentro podrías estar preocupado por el detalle de la limpieza al instante en que tu galán te abre de piernas y se ocupa de trabajarte el culo. Recuerda que es una zona en la que puede haber algunas bacterias, por eso hay que mantener la zona higiénica. Deja de temerle al culo, todos sabemos para lo que es, pero entendemos también el potencial como genital, dispuesto naturalmente con cientos de terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas y provocarte placer y ayudarte a alcanzar el orgasmo. El anilingus es una forma más de masturbación, semejante a la felación, por lo que hay que dejar de lado prejuicios y darle también atención y amor a esta zona.

Ahora bien, para el que hace el beso negro, primero lo primero. Una vez que haz llegado al punto de entrada, o de salida, como quieras verlo, lo importante es estar seguro de que tu pareja está realmente cómoda. Déjalo que se acomode y que se relaje. Después dedícate un buen rato a explorarlo, a conocer sus genitales, no seas brusco, recuerda que es una zona muy sensible, y quizá, por que el ano es aun más privado e íntimo que el propio pene, a tu pareja podría resultarle inquietante que tengas contacto vía oral con esa parte.

La saliva hace la magia. Ya que el ano no lubrica por sí mismo, creo que el mejor comienzo es expandiendo las nalgas con tus manos para escupir un poco sobre él hasta cubrirlo con saliva. Invierte un rato antes de pasarle la lengua, deja que la saliva recorra sus contornos, no sientas pena de esto, lo que buscas es estimular y dilatar la zona, puedes incluso hacer uso de lubricantes de sabor.

Tu aliento es otra herramienta a tu disposición, una vez que la piel del ano está húmeda es más sensible a las sensaciones provocadas por tu respiración, soplos suaves sobre el área pueden sentirse particularmente ricos, y un soplido suave como si hicieras un silbido, puede resultar agradable y relajante.

Recorre el ano con tu lengua, siguiendo varias formas. La meta es provocar una estimulación constante, por eso es importante variar los movimientos, recorrelo haciendo círculos, usa la punta de tu lengua para lamer justo en medio, alterna la velocidad poco a poco, ve ensanchando con tu lengua y presionando con ella para provocar más placer. 

A medida que la lengua pueda entrar más fondo, significará que el trabajo de dilatación está funcionando. Entonces puedes incluso jugar con tus dedos, iniciando con el más pequeño y delgado, el meñique, y según se dé la química con tu pareja, puedes ir subiendo de nivel hasta que esté listo para ser penetrado. Pero no veas el acto de la penetración como el único objetivo del beso negro, puedes emplearlo como un jugueteo previo o como parte del faje, sin la necesidad de introducir tu pene dentro. Ten presente que así como el pasivo te proporciona placer al darte una mamada, tú puedes devolverle el favor de esta forma de vez en cuando. Al menos, para variar.


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