CINE Y VIH: KIDS (1995)


Larry Clark dirigió en el año de 1995 una de las películas más polémicas en la historia de la cultura cinematográfica de Norteamérica, al retratar de manera fiel el modus vivendi de los jóvenes adolescentes de Manhattan, inmersos en el mundo de las drogas, una vida sexual activa, la problemática interna del hogar y por si fuera poco, el VIH. No se trata de una historia melodramática, sino de una representación social que es cruda y franca y que sirve de apoyo para conocer el mundo de los púberes y los adolescentes promedio que son, sin lugar a dudas, controlados por una cultura consumista, mediática y sexista que los lleva a convertirse en individuos frívolos y con vidas intensas, una realidad casi inaudita que un padre de familia apenas podría aceptar, y es que a manera de reflexión, todo padre que vea Kids debería hacerse la pregunta de si su hijo o hijos pudieran ser protagonistas de la cinta, como Telly (Leo Fitzpatrick), un joven de 17 años obsesionado por acostarse con otras jovencitas sin el uso del preservativo, y que al parecer no tiene otras preocupaciones más que reunirse con los amigos para fumar marihuana, consumir alcohol, asistir a fiestas y ligarse a las chicas vírgenes para llevárselas a la cama. Y quizá, aquellos padres con plena consciencia de que sus hijos están libres de aquel mundo desafortunado, también temerían ser los padres de Jennie (Chloë Sevigny), una jovencita inocente que ha cometido el error de alguna ves ser la pareja sexual de Telly, y que más tarde recibirá la noticia de que es portadora de VIH.

Kids es una cinta agobiante, porque nos arroja una alerta sobre el porvenir de la juventud occidental, y nos permite ver que el VIH no es un tema exclusivo de la homosexualidad, sino que todos los individuos somos propensos a vivirlo en carne propia. La adolescencia y sus descuidos, los impulsos del despertar sexual y los conflictos sociales que los empujan al mundo de las adicciones, no son una historia aparte: se sabe, se escucha y todos conocemos de cerca alguna historia sobre adolescentes embarazadas, violadas, jóvenes adictos, en conflictos con pandillas y discapacitados sociales por la falta de oportunidades en un mundo oportunista, en el que se valora el profesionalismo y se desprecia la inexperiencia, puerta de entrada para que éstos opten por un lugar en el que no se sientan juzgados ni comprometidos a cumplir un rol social preponderante.

Kids, como su nombre lo indica, es una cinta de la inocencia, aún con la ruptura que el sexo, las drogas o el VIH podría significar para la pubescencia. Basta con ver los rostros de sus protagonistas y el círculo social de Telly, para entender que se trata de la historia de niños en un mundo insolente, riesgoso y cruel. De muestra está el rostro de Telly para sentir un dejo de tristeza por su futuro, contrastando la inocencia de su rostro pueril y maleducado, contra sus acciones absurdas, abusivas o sexistas. O el rostro de Jennie, romántico, juvenil y a la vez devastado, carente de un futuro y la condena de una vida con VIH, una aventura que parece vivirá en soledad en esa etapa tan difícil para todo ser humano. 

El espectador de esta cinta no podrá dejar de preguntarse si los muchachos de Kids podrían tener un destino más alentador, o si conforme a lo que se sabe por las historias que se escuchan en lo cotidiano, estamos viendo sólo la punta del iceberg o la fase inicial de un avión que cae en picada.

Vale la pena ver Kids y quitarse la venda de los ojos, ésa es la tarea de esta cinta, influir en sus espectadores para ofrecerles una perspectiva realista de la adolescencia y el VIH. Y como moraleja, incitarlos a optar por un modo de vida más sano. Para los padres que vean esta cinta, les dará la oportunidad de acercarse a sus hijos, conocerlos como son, y no como desean entender que son. Por su lado, a los jóvenes les hará entender que toda historia de vicios tiene un lado oscuro detrás y otro desalentador por delante.

Si es que padres e hijos, o adolescentes y jóvenes por separado tienen la capacidad para llevar el mando, se puede redirigir el avión que cae en picada hacia un destino más optimista.

Al día de hoy en que se escribe esta reseña, en América Latina y el Caribe existen 82,000 adolescentes menores de 18 años viviendo con VIH.


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