“EL VAMPIRO DE LA COLONIA ROMA” ¿UN RETRATO VIGENTE U OBSOLETO DE LOS HOMOSEXUALES MEXICANOS?


En la literatura mexicana tenemos contadas muestras que abordan el tema de la homosexualidad. Tampoco quiero parecer exagerado y hacer que el lector crea que es escasa. Podría mencionar el lesbianismo retratado por Federico Gamboa con Santa, la homosexualidad en la Estatua de Sal bajo una perspectiva autobiográfica por la pluma de Salvador Novo, la gran loca de México, o las poesías de su amante y acérrimo rival, XavierVillaurrutía y el melancólico y marginado Elías Nandino. Estos personajes y sus obras forman parte de los mayores referentes de homosexualidad y diversidad sexual en México. Además, quienes saben de letras, están enterados de la existencia de un mercado editorial independiente que suele dar oportunidad a autores LGBT, para engrosar el catalogo literario de esta vertiente.

Elvampiro de la Colonia Roma (1978) o Las aventuras, desventuras y sueños de Adonis García fue mi primer acercamiento real a esta clase de literatura. Por mis manos ya habían pasado otras crónicas más comerciales, como los vampiros bisexuales de Anne Rice, o algunos poemas homoeróticos mozárabes que llegué a leer en la licenciatura. Adonis llegó a mi vida en una etapa en que desconocía en lo más mínimo la literatura homosexual. Por lo que fue un shock cuando comencé a leerlo. Pero fue un buen shock, una emoción intensa que vino desde el momento en que este personaje comenzó a relatar con su lenguaje florido parte de su historia como un chilango gay, por allá de los 70’s y 80’s.

Este libro tiene de todo: el despertar sexual de un adolescente, su estilo cotidiano, sus relaciones sentimentales, mucho sexo y drogas, SIDA y un mundo coloreado por un modo de vida muy particular: el de la prostitución masculina. Hoy, a mis 25 años, debo confesar que me sentí un poco apenado al descubrir que muchas cosas que LuisZapata, el autor, narró en El vampiro de la Colonia Roma, son ahora obsoletas, carecen de interés entre homosexuales o han trascendido a niveles más contrastantes con aquella época. Yo había creído que muchas de esas cosas eran vigentes: lugares, formas de pensar, conductas, lugares de ligue pues. Pero no. Como que ahora el homosexual es más fresón, un material boy que ha dejado atrás una era de clandestinidad LGBT. A los jóvenes les ha tocado vivir los logros que fueron posibles gracias a los gays de la era del destape, de los precursores de Stonewall, de Milk o de Carlos Monsiváis. Ellos no saben ni siquiera quién fue Monsiváis y ni les interesa. Le hacen el fuchi a los maduros, se avergüenzan del cruising y rechazan a toda costa su pertenencia a la carne LGBT de México, ellos son Occidentales en toda la palabra. Pero eso sí, los ves en las marchas y en los antros, presumiendo un comportamiento que ya poco tiene de parecido al entorno del vampiro de la Colonia Roma.


Ese monstruo urbano que es México se ha renovado desde finales de los 80’s, convirtiéndose en una ciudad más cosmopolita y también más salvaje. Creo que si Adonis viviera, habría salido huyendo del D.F. hacia alguna playa en el caribe o al occidente, o incluso estaría en los Estados Unidos, porque lo cierto es que la homosexualidad ha trascendido en muchos aspectos en el D.F. y ahora uno puede incluso hablar sobre matrimonio igualitario como algo legal. Ya no se arriesga tanto y quizá esto ha provocado que la aventura tenga menos niveles de adrenalina. Aunque nos venden sexo al por mayor en la tele y esto se traduce en mayor apertura, no es aquel México de Adonis García, lleno de claroscuros y caminos iluminados por luces de neón que llevaban a escenarios casi prosaicos, humildes y descentralizados del D.F., el leonero de los chilangos.

Con todo, creo que el mundo de Adonis, ese vampiro que destilaba fiebre y se presentaba como un prostituto joven promiscuo, no ha cambiado en su totalidad. Ahora la ciudad está llena de vampiros y brujas que rondan por sus calles en busca de sexo y aventuras. Muchas cosas han dejado de ser tabú y por ello han dado oportunidad para que la homosexualidad extienda sus horizontes y readapte sus límites. Lo mismo pensaría Salvador Novo al recordar lo que vivió como un homosexual liberado durante la opulencia del siglo XX en comparación a lo que habría podido vivir, si hubiese nacido un poco más tarde. En lo personal, pienso que Novo preferiría quedarse en el siglo pasado, más elegante, más clandestino y por lo tanto encantador, riesgoso pero adictivo.


Aunque la homosexualidad ha tenido que vivirse de forma clandestina la mayoría de las veces, no ha sido razón para que ésta deje ya no pueda seguir evolucionando. El vampiro está allí, en alguna esquina del D.F., esperando a ser reconocido como un eslabón importante para la cultura gay de este país.

1 comentario:

  1. Hola... me da gusto que exista gente que le interese la literatura homosexual, creia que eso ya no aplicaba a esta generacion, es feo darse cuenta que los chicos prefieren comentar en publicaciones de sexo y no en algo cultural, saber es poder... poder para cambiar a Mexico...
    De verdad gracias por la informacion investigare esos libros y los leere con mucho interes... de nueva cuenta Gracias

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