LA PROMISCUIDAD EN LOS GAYS



En general parece ser un problema de carácter moral, sin embargo, el comportamiento promiscuo, independientemente de quién lo ejecute, parece originarse en lo más recóndito de nuestro ser.

En un extremo están los que aceptan la promiscuidad como algo natural, y en el otro, los que la rechazan sin más discusión. 


En general parece ser un problema de carácter moral, sin embargo ―y he aquí el por qué de mi interés en escribir este artículo―, el comportamiento promiscuo, independientemente de quién lo ejecute (heterosexual, homosexual, mujer u hombre), parece originarse en lo más recóndito de nuestro ser.



La promiscuidad es una conducta que ha acompañado al ser humano durante toda su historia, para iniciar podemos recordar a una de las sociedades más famosas al respecto en la historia: Los Romanos; para casi de todos, es conocida la promiscuidad sexual en que se vivió en la antigua Roma, nombres como Tiberio, Calígula, Claudio, Julia y Mesalina, se consideran algunos de los grandes exponentes de la lujuria reinante en el imperio Romano. Esa "libertad sexual" en que se vivía, no era sólo el privilegio de los gobernantes. La presencia de esclavos y esclavas en los hogares de los grandes señores permitía que se relacionarán sexualmente y también era algo bastante conocido por todo el mundo romano.



Esa capacidad peculiar del ser humano de poder decidir en base a cómo otros sienten y quieren, es una responsabilidad que se debe cuidar y cumplir con cabalidad en tanto no se quiera ser juzgado y/o rechazado por los demás. El respeto a la fidelidad, la creencia en el amor y la propia dignidad, se ven involucrados y afectados en función de las decisiones de tener o no relaciones sexuales con otros que no sean "la pareja escogida". Pero ¿qué hay del hombre soltero? ¿A quién puede dañar emocional o moralmente si aún no se ha comprometido a establecer una relación de fidelidad con nadie?.



He aquí que se plantea un problema existencial para todo hombre o mujer que aún no ha conseguido una pareja estable. Entonces, ¿Se considera inmoral el acto promiscuo de una persona que no posee una pareja estable a quien serle fiel?.



La promiscuidad, ese deseo ardiente de querer estar siempre con alguien más y tener relaciones sexuales, llega a ser un patrón en la vida, que se repite una y otra vez en función de apaciguar los deseos fisiológicos y psicológicos de estar y compartir con alguien sin ningún interés en pactar compromisos posteriores. Un deseo producto de un "instinto" primigenio de la humanidad no es cosa fácil de evadir. 



¿Cuál es el camino a tomar?



Puedo decidir seguir con mi vida como si nada ocurriera, tener una pareja o no, ser infiel o no, etc., pero la mejor forma de seguir adelante sin faltar a nuestras verdaderas necesidades es apelando al sentido común. 



La conducta promiscua no es mala desde el punto de vista biológico; es mal vista, eso sí. Psicológicamente hablando no es recomendable, pues a la larga sólo ocasiona un profundo sentimiento de vacío emocional y baja autoestima. El impulso puede ser fuerte, y las consecuencias, devastadoras.



El tener una condición de soltería no es motivo para dar rienda suelta al acto sexual promiscuo y desenfrenado. Eso sólo denota falta de amor propio y la obtención de consecuencias indeseables. Estas consecuencias se centran principalmente en el riesgo de contraer enfermedades sexuales peligrosas y el riesgo de levantar rumores ardientes dentro de la comunidad que tarde o temprano habrá que lamentar.



En pocas palabras, el acto promiscuo puede llevar a una obsesión desmedida por esa opción, a crear un estilo de vida, una respuesta como solución a todos los problemas de relación, y a la larga, incrementar el sentido de desvalía y la indiferencia al verdadero amor.



Es importe resaltar que existe lo que llamamos "sexo adicto", aunque puede llevar una vida promiscua, tiene sentimientos de culpa, remordimientos y, en muchos casos, depresión después de una relación sexual de la que, por otra parte, no obtiene placer. Por eso también a este desorden se le llama "bulimia sexual", porque es un acto obsesivo-compulsivo producido por la ansiedad, el cual es necesario distinguir del promiscuo. Espero pronto abordar mas profundamente este tema.

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FUENTE: Anodis.com

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