EL HOMOESPEJO: SEXO ENTRE HOMBRES


El homo-erotismo es una herramienta de la que he sacado mucho provecho, no hay como conocer el potencial de la sensualidad del cuerpo y explotarlo al máximo. Soy una persona que ama mucho su cuerpo, con todos sus defectos y sus virtudes. Me gusta cuidar de él, ponerlo guapo, preocuparme por su apariencia, su salud, presumírmelo, y cachondearme con cada parte que poseo. Éste último detalle es una obligación. En serio. Cada vez que me toco aquí o allá procuro disfrutar de mí mismo, fantasear, desear y probar sensaciones nuevas o viejas. Y vamos, no soy ningún adicto a la manuela, por si estás creyendo algo por el estilo. Vamos, no siento inhibición alguna para homo-erotizarme con todas las libertades que me ha dado mi cuerpo.
Si hay algo que me encanta es poder ligar estos devaneos corporales con las relaciones sexuales que tengo con otros hombres. Y soy soltero, pero vamos de nuevo, no es que sea un adicto al sexo. Cuando algo sale, me gusta que salga bien. Me gusta enseñar al otro todas las cachondeces que me gustan. Y algunas no les gustarán, claro, pero algunas otras sí, y lo mejor es que siempre habrá sensaciones nuevas que otro me pueda enseñar a mí. Y qué rico, en serio.
Espero no ser el único que piensa así. Con el tiempo he descubierto que un detalle esencial para lograr tener buen sexo es el autoconocimiento. Cuando conoces tu cuerpo ya no hay nada que te detenga, porque sabes en donde sientes riquísimo y en donde ni cuando una mosca se te para te sientes estimulado. A mí por ejemplo me encanta masajear mis testículos mientras me masturbo, por eso cuando recibo sexo oral si algo me gusta es recibir además un masajito en las pelotas… Otra cosa que me pone high es sentir la punta de una lengua en la ingle, entre los testículos y la pierna, uf, es una sensación electrizante que recorre todo mi cuerpo.

Tuve un novio al que le encantaba que le lamieran las axilas y esto al principio a mí me ponía mal, el hecho de pasar mi lengua por una zona que acostumbra a transpirar y por tanto a poseer aromas particulares, por ejemplo si usas desodorante pues te olerán muy chido, ¿va?, pero si no, qué putas… Y lamer es otra cosa, en ambos casos no será muy agradable saborear el alcohol del desodorante y el sudor pues ni que les cuento.  Pero bueno, que al final le di gusto al chavo y no me fue tan mal. Afortunadamente era un chico muy higiénico. Tiempo más tarde descubrí que las axilas tienen importantes terminaciones nerviosas, por eso es que nos dan demasiadas cosquillas cuando alguien nos toca con esa intención. Y ya saben ustedes que en donde hay nervios hay orgasmos… Este detalle aumenta las sensaciones. Si él no me lo habría enseñado, hoy mismo no les estaría diciendo que sí, que se siente rico que te den besitos en las axilas, no necesariamente en, sino bajo, a los lados, etc.
¿Y a ustedes que es lo que les gusta?
¿No crees que el sexo homo tiene muchos puntos positivos para hacer de él un momento único? Vean esto, cuando sacudo la cama con otro hombre hago que se sacuda bien, que se espante todo el polvo, de esos revolcones que te dejan exhausto pero te hacen querer más. Pero claro, esos revolcones no se dan así como así. A veces simplemente no hay química, por más que te la chupan no sientes ni una cosquilla, o cuando te dan por el culo si algo llegas a sentir es que te parten de dolor y aquello de que hay que masajear la próstata huele más a lavada de cerebro. Así de feo puede ser el sexo. Que te muerden las tetillas como si quisieran arrancártelas del pecho, que te succionan el cuello como viles sanguijuelas o que te metan el pene hasta la garganta. Esas son pesadillas y no buen sexo.
Y no es cosa de novatadas, chicos, el mal sexo suele ser cosa de ignorancia, la ignorancia de nosotros mismos. Porque, ¿cómo se puede hacer mal sexo entre hombres siendo hombres? ¿No dicen que pensamos en sexo cada 5 minutos? Uf…, pues si es así no entiendo porque existen aquellos malotes que te dan la peor cogida de tu vida.
Por eso les digo, el sexo homo debe ser como mirarse al espejo. Y debe hacerse con el mismo amor que se le tiene al sexo. Porque eso de hacerlo con otro desconociendo que se sentirá mal y que no le gustará, pues como que te hace ver un poco perdido. ¿Mi consejo? Cuando te quites los pantalones y la camisa frente a otro chico, imagina que él eres tú, hazle lo que te gustaría que te hicieran, con el ritmo que te gusta, de la forma que te excita, tócale donde a ti te gusta que te toquen, lámele donde te encanta que te laman, chúpasela como te gusta que te la chupen y penétralo como te gustaría que te penetraran. Y no me vengas con que eres activo y a ti no te gusta que te den por el culo. No se trata de bloquearse con los roles, no te impongas límites, el rol sexual no debe ser un impedimento para una buena sesión, para el revolcón. Ponte a pensar que al estarlo haciendo con otro estás otorgándole un permiso, le estás dando tu confianza y te estás comprometiendo a darle lo mismo que él te da, placer, aun cuando sea sexo exprés. Ya verás que eso de coger como si cogieras contigo mismo te dará buenos resultados. Que si eres activo y se te antoja darle un beso negro a tu novio, hazlo imaginando que es tu propio ano, no te bloquees pensando que no te gustaría estar en su lugar y en cambio ponle amor al asunto, esa debe ser la determinación principal. Créeme, tu cuerpo es la única posesión más importante que tienes, por tanto el respeto que le pones, el esmero a la hora de las manuelas y todas esas cosas puedes trasladarlas, compartirlas con el otro. Vaya, si somos hombres y nos gusta coger como hombres, hay que demostrar que sabemos qué es ser hombre, y principalmente por qué nos gustan los cuerpos de hombre. 
Y punto.

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