Las paradojas de la diversidad sexual en México



Por primera vez integrantes de la población lésbico, gaybisexualtransgénerotransexualtravesti e intersexual del municipio mexiquense de Tultitlán salieron a las calles para llevar a cabo su primera marcha de la diversidad. Al mismo tiempo, en otro municipio del país, Querétaro, nada menos que la alcaldesa se pronunció en contra de las personas con una orientación sexual diferente a la heterosexual.

Al tiempo que en Monterrey, Nuevo León, organizaciones de la sociedad civil llevaron a cabo bodas simbólicas y registros de identidad de personas transgénero, en la capital del país estos actos de protesta y demanda social ya no son necesarios porque desde 2009 fue aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo y desde tiempo atrás aprobada la llamada ley trans.

De igual manera, en el estado de Yucatán, el Ayuntamiento de Mérida implementó una campaña contra la homofobia, mientras que en Guanajuato, Guanajuto, la diversidad sexual continúa siendo tabú, aunque no muy lejos de la capital guanajuatense, en León, el mercado rosa tiene una presencia innegable.

Son las paradojas de la diversidad sexual en nuestro país que revelan la urgencia de la descentralización del movimiento LGBT en México y la necesidad de su fortalecimiento organizacional a partir de la conformación de una Federación o Coalición; tal como ocurrió en España o en Argentina y de cuya constitución se desprendieron grandes logros. Urgencia y necesidad justamente para avanzar, articuladamente, en la reivindicación de toda la comunidad LGBT mexicana.


La idea no es novedosa, se ha esbozado desde tiempo atrás, pero es la propia diversidad de un movimiento social plural y, en ocasiones, contradictorio, que ha hecho imposible tal Federación. El enfrentamiento de liderazgos y de intereses político –electorales tampoco ha permitido sentar las bases de esa convergencia de organizaciones de la diversidad.


Incluso, en este momento dos grupos se disputan la organización de la marcha del orgullo gay del epicentro del movimiento LGBT. Diferencias en los enfoques y en la visión de cómo debe conducirse el movimiento.


Sin embargo, algo está ocurriendo en la coyuntura actual, marcada por los tiempos electorales. A diferencia de 2009, en donde el encono al interior del propio movimiento LGBTse hizo presente, este 2012, los diferentes aspirantes a puestos de elección popular en representación de la diversidad sexual se han conducido con civilidad.


Es una señal de que en un futuro no muy lejano y sin renuncia a sus propias convicciones, líderes y organizaciones confluyan en un mismo propósito. La esperanza, entonces, de que muy pronto sea posible la conformación de una Federación que pueda darle rostro unificado y músculo al movimiento social que todavía tiene mucho por hacer frente a las paradojas de la diversidad sexual en México. Al tiempo.



Publicado originalmente en ANODIS

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