La Prostitución Masculina sale del Closet


La industria del sexo es una de las más lucrativas del mundo, por encima de muchas otras a las que accedemos por necesidad básica, o por nutrir nuestros ocios. La pornografía y la prostitución son fuentes tanto de cosas positivas, como de algunas muy negativas tales como la explotación y la trata de personas por medio de las cuales se producen grandes negocios y corporaciones que ofrecen sexo clandestino.

En últimos años se ha hecho más notorio y frecuente ver a chicas y chicos ofreciendo servicios sexuales dentro de la capital de San Luis Potosí: es algo que sucede a lo largo y ancho del país y la cosa es que, quizá para muchos no es extraño haber visto alguna vez a una sexo servidora laborando en la famosa avenida Eje Vial, cercana al Centro Histórico. Pero qué hay sobre los hombres que ejercen este oficio en la Plaza de San Francisco, 5 de mayo, Alameda, Av. Himno Nacional o Av. Juárez.

¿Qué tanto conocemos sobre el tema? Para alguno que otro sonará raro escuchar e incluso haber visto a uno de ellos trabajando en vía pública. Anteriormente ofrecer sus servicios a través de agencias privadas o por anuncios en los periódicos era su forma de operar: esta realidad sólo podía conocerse tras formalizar el trato, pero no solía trascender la noticia más que en el círculo amistoso, o en el típico chisme que podíamos regar entre extraños y conocidos. Más que un negocio, era un oficio que se ofrecía por los rumores y la fama generada entre círculos. Pero ahora, la prostitución masculina en la ciudad es una actividad cada vez más común, que se esconde menos y se practica con más naturalidad. De pronto al hombre contemporáneo dejó de parecerle un oficio femenino, y se dio a la tarea de ofrecerlo sin tanto teatro.

Si comparamos, en nuestra sociedad es más fácil para un hombre conseguir empleo, pues se cree que el hombre es más versátil, más fuerte y soporta cualquier clase de trabajos que en ciertos casos resultan más complicados para las mujeres, (aunque no imposibles, pues ellas han demostrado tener fuerza y tenacidad envidiables). Pero esa curiosidad que despierta el chico Scort, en contraste a la prostitución femenina, y los porqués que lo han llevado a trabajar en este oficio, no dejan de sorprendernos.

Hagamos un paréntesis antes de continuar, recalcando que la prostitución masculina no es algo nuevo. Lleva existiendo durante largos años y se tiene registro de ella desde la época Clásica de los griegos. Al ser un servicio que prestan generalmente a otros hombres homosexuales, puede entenderse su clandestinidad y la forma en que durante largo tiempo sucedió sólo en los bajos mundos y se vio como algo casi prohibido: un hombre puede acceder al cuerpo de una sexo servidora y la sociedad lo comprende como una conducta machista e inmoral que se tolera, pero pocas veces -o nunca- se habla de aquellos hombres que contratan a otros hombres para satisfacer sus necesidades sexuales. Pero eso no quiere decir que no suceda. La realidad es que desde los 60's la prostitución de varones era algo muy conocido para el ambiente underground: era ese secreto que se guardaba y se compartía sólo entre camaradas. Pero ahora que la sociedad es más abierta y la sexualidad es un interés que no puede ser cubierto con un dedo, porque se le ha dejado de satanizar o catalogar como prohibido, el sexo servidor ya no tiene la necesidad de esconderse o trabajar en secreto. Eso ha sido para ellos salir del armario.

Siguiendo con los contrastes entre prostitución femenina y masculina, ¿es igual el tabú entre un scort hombre y una mujer? Creo que discriminamos más a la sexo servidora porque vivimos en esta sociedad machista, pero cuando se trata de un hombre, solemos pensar que solamente se trata de un hombre que quiere tener sexo con otros hombres por placer y por recibir además algo a cambios de la relación. ¿Y esto en qué medida es cierto? Cuando he visto a chicos scort me he preguntado por qué piden dinero a cambio de sexo, pues visten ropa de marca, aparentan un nivel social por arriba de la clase baja y al parecer, a diferencia de cualquier sexo servidora común, es notorio que su necesidad es menos. Y todo pareciera apuntar a que su oficio es más por hobbie y por un gusto aparente hacia la vida fácil: te desnudas y penetras o eres penetrado y al final el cliente paga.

Existirán aquellos que se han iniciado en la prostitución como víctimas de explotación (en México son grandes las cifras sobre la explotación sexual infantil y la trata de blancas) que por decisión propia. No descartó aquellos que se han visto en la necesidad de ofrecer un servicio sexual a cambio de dinero para solventar carencias económicas. Pero en muchos casos, la mayoría quizá, es aparente el gusto por la vida fácil, y qué mejor que  trabajar en algo que te guste. 

Para mejor ejemplo están los chichifos, que en el ideario homosexual mexicano son aquellos hombres que practican la prostitución como una forma de ganar un dinero extra, generalmente hombres de clase baja o con características muy especiales en los que se engloban los chacales y los mayates: varones obreros, de piel morena y talante masculino, que no se reconocen a sí mismos como homosexuales, tienen una vida como heteros pero suelen practicar la prostitución para satisfacer una necesidad física tan banal como llegar al orgasmo, así como una económica, en la que el dinero aparece de forma fácil y que invierten en la satisfacción de otros gustos personales.

Como todo, hay que estar enterados de los riesgos que se corren al contratar a un scort. Quienes solicitan los servicios sexuales de un hombre, lo hacen muchas veces sin saber por dónde y por qué ha pasado su Scort, pero al menos la búsqueda de un sexo servidor cambia: ya no hay tanta necesidad de buscar en lugares clandestinos o peligrosos un momento de placer, el cliente ahora tiene el conocimiento de dónde puede encontrar a un Scort y puede solventar la información con otros compañeros para ayudarse a decidir en dar o no el paso.  Es bueno que la prostitución masculina haya salido de lo clandestino, pues no ayuda en nada negar su existencia, en cambio, al hacerse presente hay forma de regularla y de fomentar la prevención de la salud entre hombres que tienen sexo con otros hombres.

En los próximos años habrá mayor apertura en la ciudad y será más frecuente escuchar sobre prostitución masculina, conviviendo de lado a la prostitución femenina y trans. No es que sea algo que se convertirá en una moda, de hecho, como ya dije, siempre ha estado allí, pero han sido pocos los que se han atrevido a reconocerlo. La prostitución masculina dejará de ser un tabú, pues la industria del sexo es la industria de las masas.

Y ya que andamos con el tema, los invito a ver Strapped, una película acerca de un chico scort.  Entérate de todas sus aventuras en una noche y sobre todo, de aquellos secretos y sentimientos tan humanos que guarda en su interior..

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